lunes, 8 de julio de 2013

COSAS QUE PASAN



El pájaro ensució la casaca de gala del General Michael.
El militar se enfureció y blasfemó.
Era un hombre muy irascible.
Tan enfadado estaba que decidió atacar al enemigo un día antes de lo previsto.
Al parecer ganó aquella batalla. 

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A Luisa le pusieron unos zapatos demasiado altos.
Perdió el equilibrio y su tobillo se torció hasta quebrarse como una rama seca.
La modelo lanzó un aullido desesperado.
Tanto le dolió que se juró a sí misma no usar tacones jamás. 
Algunos diseñadores dejaron de contar con ella. Pero Luisa cumplió su promesa hasta el final.
Era una mujer de palabra.




El collar había pasado de una generación a otra.
La madre de Ana se lo entregó cuando ésta cumplió veinte años. Desde entonces, las perlas adornaron su cuello en  cada ocasión especial. 
Pero una noche desenfrenada terminó por extraviar la joya familiar. 
Al día siguiente, cuando reparó en la pérdida, lloró y lloró sin consuelo. Tanto que sólo tuvo fuerzas para prepararse un Dry Martini y seguir llorando sentada en su terraza.
Contemplando el mar entre lágrimas.   

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