Matías alberga dentro de sí lo más tóxico del ser humano. En su personalidad
confluyen todas esas cualidades oscuras que el individuo es
capaz de desarrollar. Podríamos decir, sin miedo a exagerar, que es un
muestrario de vilezas. Porque Matías odia a casi toda
la gente que le rodea: a los que son más listos, a los que son más guapos; a los que son más ingeniosos; a los que triunfan en sociedad…
Y lo hace en silencio y con la mirada oblicua.
Y lo hace en silencio y con la mirada oblicua.
También es un gran despreciador, su arrogancia emerge tan pronto tiene delante a alguien a quien considera inferior a él; es decir, a todos a los que no odia. La debilidad del otro le hace fuerte. Entonces su mirada cambia; se vuelve desdeñosa y altiva. Es muy feliz en ese momento. Se trata, en definitiva, de un ser detestable. Una vez yo le hice frente, le dije que quién se había creído que era.

