lunes, 16 de junio de 2014

EN LAS ANTÍPODAS

Si fueron las circunstancias las que se aliaron en su contra, o si fue ella que se acomodó a su propia rutina, poco importa ya. La cuestión es que no cumplió la promesa que se hizo el primer día cuando, siendo aún muy joven, llegó a la fábrica. 
                                                                
- Será algo temporal, no me pasará como a todas las demás. - Se dijo a sí misma convencida. Porque, como todas las demás, ella también había soñado con un futuro prometedor bien lejos de allí.

Pero el tiempo pasó, y siguió encadenada a la cinta transportadora. Un año; y el siguiente; y el siguiente también... viendo pasar millones de bolas de chocolate que, una a una y sin excepción, fueron amargando cada minuto de su vida.

Hasta que una tarde, poco antes de que sonara el timbre que anunciaba el fin de la jornada, algo sonó también en su interior. Un clic prácticamente imperceptible pero muy muy poderoso.

- ¡ACABA CON ELLAS! - Le gritaba una voz.
- ¡QUE NO QUEDE NI UNA! - Le aconsejaba otra.                                                                                                                                              
                                                                                
Y ella obedeció esas órdenes con más entrega que nunca.
Y por fin se fue bien lejos; a las antípodas del futuro prometedor que una vez imaginó. 


Documentos gráficos tomados de Google Imágenes.