Llevo unos cuantos días aquí y mi único objetivo es verte pasar. Tengo que estar muy atenta porque sueles ir muy deprisa y casi no me da tiempo. Me encanta cuando te paras a coger alguna cosa del mueble. Hay veces, incluso, que te quedas mirándome un rato; ése es el mejor momento porque puedo observarte a mis anchas. Llevas el pelo largo y más oscuro. Al principio me costó darme cuenta de quién eras, pero poco a poco lo he ido descubriendo. La verdad es que es muy raro verse así... pero ahora que me he acostumbrado me divierto mucho más aquí fuera que a oscuras como estaba antes. No quiero volver a la caja de lata.
Me gusta mucho tu ropa, sobre todo el
vestido verde de flores que te pusiste el otro día. Yo, sin embargo, tengo que
llevar siempre lo mismo. Y lo peor es este gorro de lana. ¡Cómo lo
odio! Seguro que te acuerdas. Pica demasiado para que lo hayas olvidado.
